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Notas de opinión

El año del XO

Después de un esfuerzo titánico el año 2007 finalmente ha visto la luz el ordenador XO, resultado tangible del proyecto "One Laptop Per Child" (OLPC, "un portátil para cada niño") creado con el objetivo de desarrollar un equipo de 100 dólares para uso educativo de los niños y niñas de países del Tercer Mundo o con niveles de riqueza inferiores a los occidentales. El pasado noviembre empezó la producción de estos equipos en la factoría de Quanta en Changshu (China). Personalmente saludo este acontecimiento, importante e ilustrativo, y dado que esta época del año es propicia a las felicitaciones me permito dar unas cuantas en relación con este asunto.

Así que la primera felicitación es para el líder y alma del proyecto, el Sr. Nicholas Negroponte, fundador del mítico Media Lab del MIT. Negroponte no es el único ni el primero que tiene la visión de que en el mundo de hoy la tecnología es clave para el aprendizaje y de que el aprendizaje para un mundo global no se puede construir de espaldas a la tecnología, y que por lo tanto hace falta potenciar el aprendizaje mediante las TIC y el acceso a Internet, sobre todo para los alumnos pobres de países pobres. Pero sí que ha sido la primera persona capaz de materializar esta visión con un desarrollo técnico extraordinario y de hacer a la vez un esfuerzo planetario de difusión y defensa de su idea.

Desde la concepción de la misma en 2002, Negroponte no se ha cansado de repetir que el OLPC es un proyecto de educación, que para dar resultados precisa de una tecnología adelantada y resistente. Con esta finalidad ha movilizado recursos para llevarlo adelante a pesar del desdén y los obstáculos de algunos gigantes de la informática. En mayo del 2007 Negroponte dijo que la empresa Intel "tendría que avergonzarse de ella misma" por sus esfuerzos para hacer inviable el proyecto OLPC acusándola de vender su Classmate PC por debajo de su coste para impedir el éxito del XO en los sistemas educativos de los países emergentes a los cuales está destinado. Sin embargo unos meses después la tensión bajó considerablemente, posiblemente debido al previsible final feliz del desarrollo del XO, y la Fundación OLPC y la empresa Intel firmaron un acuerdo de colaboración, bien recibido por AMD, la empresa que proporciona el procesador del XO, sumándose a compañías como Google y Red Hat que son partners del proyecto. Este acuerdo prevé la aportación de dinero y de expertez técnica de Intel, y que las aplicaciones desarrolladas para el Classmate funcionarán en el XO y viceversa. Sin embargo esto no constituye ningún tipo de tregua en la lucha por el éxito comercial.

A pesar de que el XO ha recibido críticas porque su precio es casi el doble del previsto (se acerca a los 190 dólares) y por sus bajas prestaciones comparadas con equipos de precios muy superiores, tiene características espectaculares. Por esto la segunda felicitación es para la señora Mary Lou Jepsen, Chief Technology Officer del proyecto OLPC desde el 2005 y verdadero cerebro en el aspecto tecnológico. Vale la pena hablar un poco de lo que ella y su equipo han conseguido. El jefe de estrategia de AMD afirma que el XO es la primera revisión en profundidad de la arquitectura del ordenador personal desde que IBM creó el PC hace más de 25 años. No se trata sólo de un portátil de coste reducido sino de una nueva aproximación al concepto de laptop, desarrollada específicamente para sea barato sacándole todo lo superfluo o menos necesario en un laptop convencional pero al mismo tiempo añadiendo funcionalidades y usabilidad. BBC News proporciona una excelente descripción ilustrada del mismo.

El XO es un ordenador basado en Linux y software open source, con carcasa de plástico y que pesa 1,5 Kg. Me gustaría comentar sus características a partir de mi propia experiencia, pero cómo que no lo he podido tocar con mis manos lo haré siguiendo el artículo de David Pogue, comentarista tecnológico del diario The New York Times.

El XO es a prueba de polvo y de lluvia y soporta caídas desde un metro y medio. Es silencioso (no tiene ventilador) y la batería dura 6 horas de actividad intensa o 24 horas si se emplea sólo para leer. Lleva incorporadas cámara, micrófono, tableta gráfica, controladores de juegos y una pantalla que se puede girar para adoptar la configuración de un tablet. No tiene partes móviles (disco duro, DVD), es fácil de mantener y se puede emplear en áreas ambientalmente hostiles. El XO es el ordenador portátil de coste más bajo nunca fabricado y el más sostenible en el sentido medioambiental. Su pantalla es pequeña (7,5 pulgadas) pero de mucha resolución: 1.200 x 900 píxeles. Se puede usar en exteriores puesto que es legible a la luz del sol (entonces se desconecta la retroiluminación de la pantalla), un invento de Jepsen que también ha coinventado el sistema de gestión de energía de consumo ultra-bajo y transformado estos inventos en hardware comercial.

El equipo usa un nuevo tipo de batería (ferro-fosfato de litio) que cuesta 10 dólares y que admite más de 2.000 recargas, entre dos y cuatro veces las de un laptop normal. Consume una potencia media de 2 vatios, comparada con los 60 o más de un ordenador portátil estándar. Aparte de la conexión a la red eléctrica, el aparato puede funcionar mediante un mecanismo de acción manual o un panel solar de 12 dólares (¡8-9 euros!), que también sirven para cargar la batería.

El XO dispone de un sistema estándar de conexión a Internet sin hilos (wireless) y también de un sistema denominado "red en malla" (mesh networking) que significa que todos los ordenadores de un cierto entorno se ven unos a otros de manera instantánea, sin configuración adicional. Así basta con que uno de ellos tenga acceso a Internet para poner este acceso a disposición de los otros XO. Pulsando un botón sale un mapa que representa los equipos del área y se conectan uno al otro con un clic.

La primera versión de la máquina (XO-1) sólo tiene un gigabyte de memoria flash, una quinta parte de la cual está ocupada por el sistema operativo basado en Linux. El arranque es lento (dos minutos) y también lo es el cambio de programas pero una vez cargados tienen una buena velocidad. Respecto de esto el equipo del OLPC argumenta que los portátiles caros de hoy no son más rápidos de lo que eran hace unos cuántos años. La memoria flash contiene procesador de textos, navegador, lector de PDF, calculadora, programas de dibujo y música, de chat y de gestión de la cámara. Increíblemente, una tecla permite visualizar el código de casi todo lo que se está ejecutando, página web o aplicación, y se puede experimentar con el código modificándolo; por descontado siempre se puede volver al código original. La "red en malla" permite, también tocando una tecla, que lo está haciendo un ordenador sea visto en otros ordenadores de la red. A pesar de que el software no está plenamente consolidado, detrás de todo esto hay un colectivo organizado de voluntarios del open source para añadir prestaciones y revisar y optimizar los programas actualmente disponibles.

La tercera felicitación es para el Sr. Tabaré Vázquez, presidente de la República de Uruguay, primer país del mundo que ha adquirido el XO. El primer pedido ha sido de 100.000 ordenadores para escolares de entre 6 y 12 años y se podrían adquirir 300.000 más para equipar a todos los estudiantes del Uruguay en el año 2009. Al parecer la decisión correspondió en gran medida al propio Sr. Vázquez, acabando así con las indecisiones de la administración educativa calificada por algunos como "máquina de impedir". Valdrá la pena seguir la evolución de este proyecto, denominado Plan Ceibal.

Este acuerdo en firme con el Uruguay, el primero que se materializa después de múltiples gestiones de Negroponte con jefes de estado y de gobierno, demuestra la complejidad de los procesos de toma de decisiones y deja entrever algunas de las dificultades de fondo que hay en los macroproyectos de tecnología para la educación. La primera es el listón demasiado elevado de las propias expectativas. Inicialmente la Fundación OLPC había dicho que para hacer viable la producción hacía falta un pedido de 3 millones de máquinas, que ofrecía a los gobiernos en paquetes de 250.000. De esto a los cien mil del Uruguay hay un buen salto, un auténtico baño de realidad.

Otra dificultad es la combinación de la extrema competitividad del mercado informático y del juego político de fondo. Un buen ejemplo es que el gobierno de Libia, que parecía interesado en el XO, acabó decidiéndose por una oferta de Intel apoyada por Microsoft, según informa Reuters. El resultado es que Intel está en curso de suministrar 150.000 ordenadores Classmate PC, por un precio que no se ha hecho público. La venta a Libia es la segunda más grande que se ha hecho de este equipo después de la venta de 700.000 unidades a la Allama Iqbal Open University de Pakistán.

La dura competencia al proyecto OLPC también se manifiesta en las acciones colaterales que son posibles gracias al poder de las grandes empresas de informática. En este sentido Intel también ha informado de un acuerdo con Nigeria, país en el que se desarrolla un pequeño proyecto piloto con unos cientos de XO que había suscitado elevadas expectativas (el 2006 se anunció el acuerdo por un millón de equipos XO, acuerdo que no se confirmó). Intel, en su esfuerzo para consolidarse en este importantísimo estado africano, ha ofrecido un plan de inclusión digital destinado a dar formación a 150.000 profesores, proporcionar equipos a las escuelas y hacer proyectos piloto de atención hospitalaria en áreas remotas, cosas que quedan fuera del alcance del proyecto OLPC.

Con todo ello el hecho escueto es que, ahora por ahora, el XO se ha difundido mucho menos de lo que esperaba la Fundación OLPC. Para ayudar a darle impulso en los Estados Unidos se ha puesto en marcha la operación "Give 1, Get 1" (G1G1), de duración limitada: por un importe de 400 dólares se pueden comprar dos ordenadores XO, de los cuales uno lo recibe el comprador y el otro se destina a países en desarrollo. Muchos jefes de estado y presidentes de gobierno han flirteado con Negroponte (él mismo ha declarado que había sobreestimado la importancia de las encajadas de manos con los más altos dignatarios), y le han dado esperanzas que finalmente no se han concretado a pesar de la retórica habitual sobre la relación entre competitividad y educación, la formación de capital humano y la necesidad de desplegar todo el potencial de los jóvenes mediante el uso de las TIC en la educación.

Todo el mundo dice que está encantado con la iniciativa OLPC y que poner ordenadores en manos de los alumnos estaría muy bien. Entonces, ¿porqué los gobiernos no se deciden? A bien seguro que la respuesta a esta pregunta tiene facetas relacionadas con los presupuestos, la burocracia, el academicismo, la incertidumbre sobre cómo encajaría en el sistema, la formación del profesorado, otras prioridades, etc. Pero parece que no se puede descartar una hipótesis, tal vez poco confesable pero importante: dado que la informática de usuario ahora por ahora está mayoritariamente basada en sistemas y productos de Intel-Microsoft, el jefe de estado o de gobierno que tiene que tomar la decisión no quiere pasar a la historia como aquel que embarcó el sistema educativo de su país en una aventura de tecnológica incompatible, divorciada de lo que se emplea en las empresas y en la sociedad. Siguiendo esta especulación y dicho sea con todo el respeto, es posible que un cierto componente freakie del proyecto OLPC dé miedo a los decisores y a los aparatos administrativos estatales.

Esto da pie a una cuarta felicitación, esta vez para un tandem insólito, el formato por el Sr. Negroponte y el famoso Sr. Bill Gates, de Microsoft (una versión high tech de los "extraños compañeros de cama" de la política). El motivo no es otro que su lección de realismo, ciertamente interesado, pero realismo al fin y al cabo.

A lo largo de estos años las relaciones entre las dos organizaciones no han sido especialmente productivas: el proyecto de la Fundación OLPC es un proyecto open source y cuando Microsoft le pedía que incorporara Windows XP la respuesta que obtenía era que sí, que así sería cuando el código de Windows fuera abierto. Diálogo de sordos, obviamente. Justo es decir que las críticas de Microsoft al proyecto del XO han sido en conjunto moderadas, centrándose en cosas concretas como que la pantalla es pequeña y la falta de disco duro. El mes de mayo de 2007 la gente de OLPC todavía decía que no había ningún plan para dar soporte a Windows.

Se llegó así a una situación en que, por un lado la OLPC casi no consigue colocar su producto, y sospecha (¿o conoce?) el motivo de fondo. De la otra, Microsoft, viendo la potencial competencia del XO y de otros desarrollos open source a los países emergentes, decide promocionar su tecnología ofreciendo a los gobiernos con finalidad educativa una suite conjunta de XP y Office al precio de tres dólares. Las prestaciones son un poco descafeinadas pero incorpora el paquete Microsoft Math 3.0 y Learning Essentials 2.0 para Office, además del gestor de correo Live Mail.

Entonces se produce la noticia bomba, impulsada por un realismo que conduce a las dos organizaciones a un partenariado hasta hace poco impensable: Microsoft participa en el proyecto OLPC y gente de ambas partes se pone a trabajar (se puede ver aquí) para incorporar la suite de tres dólares en la memoria flash del XO, a pesar de la dificultad de que Windows interactúe con las cosas no estándar que hacen que el XO sea tan innovador, como las tecnologías de pantalla y de gestión de la energía. Esto comportará aumentar un poco el precio del XO tanto por las licencias como por la necesidad de poner un procesador algo más potente, pero en ningún caso se altera el esquema de precios del XO: ¡vendrá a ser el ordenador de 200 dólares!

Así, después de su nacimiento en 2007, quizás el 2008 sea el año en que se produzca el despegue del XO, tal vez por pedidos de cientos de millares o de millones de equipos para sistemas educativos de países emergentes. Y no sólo para estos, puesto que el acuerdo vale para todos los países (según informa Associated Press, diecinueve gobernadores de estados de los Estados Unidos ya se han interesado por el tema). El proyecto OLPC es ahora global.

Si la cosa acaba técnicamente bien, el tandem Negroponte-Gates puede ejercer una seducción irresistible y se puede abrir una dinámica de mercado TIC-educación sin precedentes. Si es así, ¿qué tipo de conclusiones sacaremos? Millones de niños afrontando su escolarización con el recurso permanente a un ordenador personal, en unos cuántos años, ¿no provocará en ellos y en sus países una explosión de creatividad y de iniciativa? ¿Nos plantearemos como nos conciernen los proyectos educativos de alto potencial innovador, no importa el país donde se lleven a cabo puesto que la educación también es, lo queramos o no, un asunto global?

Ferran Ruiz Tarragó

frtarrago@gmail.com


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