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Notas de opinión

La sociedad de la ignorancia

A diferencia de las otras Notas de opinión que ocasionalmente he ido acumulando en este blog, el contenido de este post va a ser abiertamente propagandístico. Lo declaro de entrada para evitar malentendidos. Mi objetivo es informar de la existencia y a la vez provocar el interés de los lectores por un libro de muy reciente publicación. Se trata de “La sociedad de la ignorancia” (Ed. Península), conjunto de ensayos de seis autores editado por Gonçal Mayos y Antoni Brey con prólogo de Eudald Carbonell. Pienso que los títulos de los capítulos son lo suficientemente sugerentes como para detallarlos a continuación, seguidos del nombre de sus autores:

  • Dificultades para el “empoderamiento” de la “sociedad del conocimiento” (Gonçal Mayos)
  • La sociedad de la ignorancia. Una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en un mundo hiperconectado (Antoni Brey)
  • La sociedad del conocimiento y las dificultades de su producción (Marina Subirats)
  • La sociedad de la “crisis de sentido” (Joan Campàs)
  • Educar, entre la evasión y la utopía (Ferran Ruiz)
  • La sociedad del desconocimiento (Daniel Innerarity)
  • La “sociedad de la incultura”, ¿cara oculta de la “sociedad del conocimiento”? (Gonçal Mayos)

El dia 5 de abril, a las 19.30 horas presentamos esta obra en Barcelona, en la sede del Ateneu Barcelonès (Carrer de la Canuda 6). Todo los lectores de este post están cordialmente invitados.

Bien, la publicidad ya está hecha. Muchas gracias. Para tratar de compensar a la lectora o lector que hayan llegado hasta aquí, me permito citar casi al azar algunas frases o párrafos de "La sociedad de la ignorancia", con el objetivo nada disimulado de que llamen su atención o incluso capturen su imaginación. Literalmente:

  • La tecnología y su socialización generan tensiones y divisiones en nuestras estructuras etológicas y culturales. No se ha producido, pues, una socialización efectiva del conocimiento y ello impide que caminemos hacia la sociedad del pensamiento, tal como deberíamos hacer.
  • El peligro no es que nos falten los expertos y especialistas, sino los ciudadanos y sus posibilidades reales de control de lo común, de la política y de la civilización humana.
  • Vivimos, gracias a la tecnología, en una sociedad de la información, que ha resultado ser también una sociedad del saber, pero no nos encaminamos hacia una sociedad del conocimiento, sino todo lo contrario. Las mismas tecnologías que hoy articulan nuestro mundo y permiten acumular saber nos están convirtiendo en individuos cada vez más ignorantes. Tarde o temprano se desvanecerá el espejismo actual y descubriremos que, en realidad, nos encaminamos hacia una sociedad de la ignorancia.
  • La sociedad hiperconectada [...] crea una nueva fuerza disgregadora que se puede denominar comunitarismo autista.
  • ¿En qué queda la libertad individual cuando no alcanzamos a entender la complejidad del mundo que nos rodea?
  • Hoy día las palabras no mueren de desgaste físico [...] sino de obsolescencia, como casi todo lo que hay a nuestro alrededor, convertidas en juguetes rotos que abandonamos antes de haber realizado su carga semántica y su recorrido posible.
  • La narración ha sido sustituida por el flujo, la conexión por la desconexión, y la secuencia por la aleatoriedad. Estamos ante una cultura “amnésica" en la que cualquier cosa está mezclada en un pantano supercontaminado de imágenes y sensaciones.
  • La enseñanza kantiana de que los seres humanos son fines en sí mismos y que nunca deberían ser tratados como meros medios [...] es inoperante, salvo excepciones, frente al peso de los objetivos institucionales, la burocracia y la tradición.
  • La modernidad líquida ha cambiado de manera radical el panorama de estabilidades y certezas que hasta hace poco poseía el mundo de la educación.  Su respuesta se tiñe de evasión, pues pretende aparentar normalidad y situar sus expectativas de mejora dentro de los confines de sus cánones viejos y cerrados.
  • La ciencia no está en condiciones de liberar a la política de la responsabilidad de tener que decidir bajo condiciones de inseguridad.
  • ¿Puede sobrevivir a largo plazo una civilización tan hábil y preparada para superar y prever los riesgos concretos, inmediatos y productivos, como inhábil e inculta para hacerse cargo de los riesgos comunes, globales, políticos y –por su amenazante alcance- civilizatorios? ¿Puede sobrevivir nuestra sociedad si continúa circunscribiendo el talento y el esfuerzo únicamente al trabajo privado especializado y –por tanto- relegando la tarea democrática común, con ciudadanos incultos que no puedan hacer cargo de las problemáticas globales y básicas de la propia civilización?

¿Interesante? Que ustedes lo disfruten.

Saludos cordiales.

 

Ferran Ruiz Tarragó

frtarrago@gmail.com

http://www.xtec.cat/~fruiz/

twitter.com/frtarrago

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1 comentario

Gabriela Spadoni -

Las líneas que compartiste interesantísimas, Ferrán! Que disfruten la presentación como un encuentro que pueda enriquecer a todos los presentes. Éxitos!
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