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17/11/2006
El aprendizaje personalizado
La preocupación por adaptar el currículum y los métodos didácticos a las necesidades específicas de cada alumno es un asunto que viene de muy lejos y al que a veces los profesores dedican grandes esfuerzos. Cuando esta actividad se lleva a cabo de una manera sistemática y por todo el equipo docente de un centro educativo se puede hablar de personalización del aprendizaje, es decir, del proceso de proporcionar a cada alumno las oportunidades de obtener el máximo y lo mejor de sí mismo, sea cual sea su talento o su entorno o procedencia. Avanzar por el camino de personalizar el aprendizaje es quizás la única manera de conseguir que la enseñanza reaccione a la crisis del sistema. Sin embargo, efectuar y llevar a cabo el intento sistemático de poner cada alumno en el centro de su aprendizaje es muy difícil en el marco organizativo actual.
En esta Nota nos centramos en el aprendizaje personalizado, también conocido como PL (personalised learning), tomando como base, en ocasiones de manera casi literal, las ideas que plantea al respecto una web del ministerio inglés de educación (DfES, Department for Education and Skills ) que pienso que es especialmente interesante.
Para cada alumno individualmente considerado, la personalización del aprendizaje significa que se atienden sus necesidades y características individuales, en la escuela y más allá de ésta, llegando a la familia y a la comunidad, y que dispone de un apoyo coordinado que le permite tener éxito en su trabajo, independientemente de su talento y de su entorno. Esto sólo se puede hacer en un contexto escolar sensato y firme, que genere confianza y seguridad, en el que se traten con eficacia los problemas de aprendizaje de cada estudiante y en el que éste o ésta tengan una voz real en su actividad escolar. Si el alumno no tiene nada que decir porque todo está decidido, no hay espacio para la personalización del aprendizaje.
Para los padres, este concepto significa disponer con regularidad de información actualizada que les permita comprender con claridad lo que el alumno hace y puede hacer en cada momento, de cómo puede progresar y de qué ayudas se le pueden dar en casa. También significa que las familias tienen la posibilidad de participar en la planificación de la educación futura de sus hijos y que tienen la oportunidad de jugar un rol más activo en la vida escolar, sabiendo que su contribución es bienvenida y valorada. Esto último, a pesar de todo el lip service a la colaboración escuela-familia, no es de lo más frecuente (a veces son los padres los que lo ponen muy difícil, en otras ocasiones son las escuelas quienes los ignoran).
Para el profesorado personalizar el aprendizaje presupone que se ponen altas expectativas en cada alumno, dándole la confianza y las destrezas para tener éxito, poniendo a la persona por delante del currículo oficial. Evidentemente no basta con quererlo, hace falta estar en condiciones de hacerlo, y hacer que sea posible es la auténtica misión de la organización escolar. Por un lado, la organización tiene que conseguir que el profesorado disponga de tiempo para la evaluación y la planificación y que invierta este tiempo en equipo considerando cada alumno, caso por caso y de manera permanente, atendiéndolo personalizadamente y en equipo a lo largo del curso (no se trata de emplear el tiempo planificando genéricamente los contenidos a impartir). Por otra parte, la organización tiene que facilitar sistemas de información que den amplios datos de cada estudiante, de forma que las decisiones sobre la enseñanza y el aprendizaje se puedan tomar de manera informada. También tiene que permitir la captura en tiempo real de los datos relativos a cada alumno resultantes de actuaciones como por ejemplo reuniones, exámenes, entrevistas, informes, proyectos, etc.
En la perspectiva de los centros educativos en tanto que instituciones, la personalización del aprendizaje comporta aceptar y asumir que cada alumno llega con una base de conocimientos y un conjunto de destrezas diferente, y también con variadas aptitudes y aspiraciones. Tienen que entender y aceptar que la práctica habitual de adscripción mecánica del alumno a un currículo estandarizado está en la base de la desmotivación e incluso de los fracasos escolares, es decir, que su propia manera de hacer las cosas contribuye decisivamente a que la educación sea mediocre y plagada de insatisfacciones. Para personalizar el aprendizaje es necesario organizar la actividad de los centros a partir de la evaluación de las necesidades de cada alumno y de la determinación de desarrollar su talento y su creatividad de la manera más apropiada mediante un amplio repertorio de estrategias educativas en las cuales las TIC son fundamentales.
Las administraciones y los titulares de quienes dependen los centros educativos se lo tienen que creer (que la personalización es posible y necesaria): tienen que crear las condiciones en las cuales los profesores actúan en equipo para atender los alumnos y los centros tienen la flexibilidad y la capacidad para personalizar la experiencia de aprendizaje de todo el alumnado. Esto no es lo mismo que individualizar ni tampoco significa aprender aislado. Hoy en día, en nuestro contexto y en términos generales, la dificultad de personalizar no es tanto un problema de ratios alumnos-profesores como de despliegue y de organización de los efectivos existentes con unos objetivos renovados. También hace falta que las entidades responsables de los centros articulen un amplio programa de desarrollo profesional orientado a la personalización del aprendizaje, en el que la interrelación entre personasy el fomento de la experimentación tengan un papel esencial.
Para avanzar en esta línea es necesario imaginar, experimentar e implantar un doble sistema renovado de liderazgo y de responsabilidades, que sea capaz de combinar y de hacer simultáneamente viables los objetivos de alta calidad y de alta equidad.
Ferran Ruiz Tarragó
21/11/2006
2020 Visions
A comienzos de la década actual el Departamento de Comercio de los Estados Unidos encargó a una quincena de personalidades la realización de una serie de artículos referentes a posibles escenarios futuros de la educación el año 2020, muy especialmente en relación con el impacto y la generalización del uso de las tecnologías. Estas aportaciones fueron recogidas en el informe "2020 VISIONS. Transforming Education and Training Through Advanced Technologies", publicado el año 2002, que se puede encontrar en Internet.
Su lectura es un ejercicio muy interesante, sobre todo porque algunos planteamientos que se hacen y ciertas situaciones que se describen parecen tan extrañas a nuestra cotidianeidad que se diría que son meras especulaciones o escenarios imposibles, que no llegarán nunca a formar parte de nuestra realidad. Quizás sea así, pero se tiene que ser prudente. Para señalar sólo dos ejemplos relacionados con las telecomunicaciones, ¿quién habría dicho hace diez años, cuando apenas en España empezó a funcionar el servicio InfoVía -que representó una primera y tímida democratización de las comunicaciones de datos- que el acceso a Internet se habría desarrollado tal como lo está hoy, a pesar de sus limitaciones? ¿Qué comparación hay entre la situación actual y la de veinte años atrás, cuando el que subscribe estas líneas y un reducidísimo número de colegas (considerados privilegiados por algunos, por otros simplemente "estos que juegan con sus maquinitas", ajenos a la inmensa mayoría) experimentábamos con servicios X25 a 300 bits por segundo? (sí, trescientos bps!)
Es obvio que las cosas cambian aunque no sea nada fácil hacer previsiones acerca de como lo van a hacer. Volviendo a nuestro tema, en el mencionado informe hay un artículo de Chris Dede, profesor de Learning Technologies de la facultad de educación de la Universidad de Harvard que tiene por título "Vignettes about the Future of Learning Technologies". No describiré ahora los escenarios educativos que plantea Dede, sino que me limito a destacar unas conclusiones que se extraen del trozo final de su artículo.
La primera es que el asunto realmente importante en cuanto a la efectividad de las TIC para el aprendizaje no es la sofisticación de las tecnologías, sino las maneras de emplearlas para motivar y ayudar a aprender a quienes las usan.
La segunda es que las barreras fundamentales para emplear las tecnologías en el aprendizaje de una manera eficaz no son técnicas o económicas, sino psicológicas, organizativas, políticas y culturales. Considerar las TIC como un asunto meramente técnico es una receta segura de fracaso o de mínimos resultados.
Y la tercera conclusión, finalmente, es que para llegar a materializar las oportunidades educativas que ofrecen las TIC es esencial desarrollar potentes proyectos e implementaciones piloto, a la vez que métodos de transferir y de "escalar" dichos proyectos. Estas implementaciones tienen que contribuir a que evolucionen las concepciones que sobre el aprendizaje y la escolarización tiene la ciudadanía y el propio profesorado, demasiado ancladas en el pasado.
Personalmente opino que estas consideraciones, expuestas por el mismo Chris Dede en el Congreso de los Estados Unidos, son perfectamente aplicables a nuestro caso y situación, y que se debería obrar en consecuencia, especialmente en lo que se refiere a proyectos piloto potentes y de envergadura.
Ferran Ruiz Tarragó
frtarrago@gmail.com
